Leyenda de las piedras de Capt Zin

Ayer falleció mi maestro de Literatura, y en memoria de él, compartiendo un poco de mi país para ustedes, les dejo la leyenda de las piedras de Capt Zin que el escribió en su blog. En paz descanse.

 

HISTORIAS CRUZADAS
Leyenda Huehueteca
Por Héctor Leonel Alvarez Galindo
La ciudadela fortificada de Zaculeu estaba situada en uno de los parajes mas hermosos de la antigua civilización Mam; rodeada de toda clase de fauna silvestre, se erigía como cuna de la paz y de la tranquilidad, significándose como un emporio ejemplar de la felicidad.
Reinaba en esa regi√≥n un hombre cuya bondad y valent√≠a nadie puso jam√°s en tela de duda: Kaibil Balam que, a la muerte de sus padres, fue se√Īalado por los dioses para guiar a su gente en la crisis anunciada por los or√°culos del pueblo: La llegada de los invasores.
Kaibil Balam, solamente tenía dos debilidades espirituales: Su hermano menor Akik Balam y su prometida, la princesa Xinabajul.
El joven Akik, bello ejemplar masculino, alto, delgado, de tez morena-clara, cabello ondulado y profundos ojos negros, que conjugaban perfectamente con su nariz aguile√Īa que le daban aires de ‚Äúdios en vacaciones‚ÄĚ.
La princesa Xinabajul, simplemente hermosa; los dioses le otorgaron una piel mas clara que a todos los dem√°s; le colocaron dos estrellas iridiscentes en el rostro y unos labios carnosos de dise√Īo perfecto; su cuerpo, cimbreante y curvas so√Īadoras, atra√≠an las miradas furtivas del cortejo masculino de la tribu.
Akik, estaba muy consciente de la atracci√≥n que ejerc√≠a entre las adolescentes y mujeres j√≥venes de su pueblo y…¬ŅPor qu√© ocultarlo? …Tambi√©n en una que otra ‚Äúcomprometida‚ÄĚ. Y √©l era d√≠scolo, enamoradizo e invent√≥ un ‚Äúpase√≠to‚ÄĚ en el que fue acompa√Īado por varias muchachas atrevidas.
Sal√≠an furtivamente de Zaculeu a trav√©s de un t√ļnel que ten√≠a su primera salida secreta a la vera del r√≠o Selegua; de ah√≠, por veredas casi desconocidas que atravesaban grandes llanuras pobladas de pastizales y vegetaci√≥n multicolor, se dirig√≠an primero al Sur y doblaban hacia el Este, hasta llegar al cerro Tajaguaquish; aqu√≠ el pr√≠ncipe invitaba a su pareja de turno a ingresar a una peque√Īa cueva acampanada, que ten√≠a una fuente con agua cristalina y pura; de la parte superior brotaban gotas de agua de distinto tama√Īo que, al caer a la fuente, arrancaban notas musicales diversas de un sonido que, en conjunto, parec√≠an una dulce melod√≠a de amor.
Akik, aconsejado por el ‚Äúdios del coraz√≥n‚ÄĚ, hac√≠a beber a sus acompa√Īantes sorbos de agua de la fuente, a sabiendas de que con esa ‚Äúp√≥cima‚ÄĚ, se aseguraba dos cosas: El amor de la chica y que nunca se marchar√≠a de la regi√≥n de Zaculeu.
Luego de la visita al Cerro Tajaguaquish, emprend√≠an el camino de vuelta a la fortificaci√≥n, pero por otras veredas; bajaban con direcci√≥n al Oeste y siempre por senderos que solo √©l conoc√≠a, se introduc√≠an en una especie de cueva de una gran longitud; la entrada de la cueva que Akik le llam√≥ ‚ÄúEl Hoyo Oscuro‚ÄĚ, estaba bien disimulada por los arbustos y vegetaci√≥n que poblaba el sector; luego de un tiempo, sal√≠an muy cerca del r√≠o y siguiendo toda la vera, llegaban de nuevo por el lugar en donde hab√≠an emprendido el ‚Äúrecorrido‚ÄĚal salir de la ciudadela; casi nadie notaba la ausencia y todos en paz.
Pero Akik, despreocupado por lo que vendr√≠a con la invasi√≥n de los extranjeros, no era feliz; en su coraz√≥n ard√≠a una llama que, a poco, se convert√≠a en el peor de los incendios; amaba y deseaba desesperadamente, a la Princesa Xinabajul; no hablaba pero sus ojos siempre estaban prendidos de ella, su coraz√≥n escuchaba sus palabras y conoc√≠a sus pisadas; la adivinaba antes que apareciera; sab√≠a donde estaba y algunas veces, la hab√≠a espiado mientras se ba√Īaba en su poza preferida; la amaba mas que a su vida y dar√≠a cualquier cosa por conquistarla a pesar de ser prometida de su hermano Kaibil; este trabajaba noche y d√≠a en la preparaci√≥n de la defensa de la ciudad Mam. Ese era su deber, lo cumpl√≠a y su pueblo lo admiraba y lo respetaba por ello.
La princesa por su parte, que amaba a Kaibil, sabía lo que ocurría en el corazón de Akik, pero con su humildad, su bondad y su sabiduría de mujer, pretendería disuadirlo de una vez por todas.
De pronto se escucharon con mucha intensidad los rumores de que los extranjeros se aproximaban a las tierras del ahuehuetl y Akik pens√≥ que era su oportunidad…
Invit√≥ a la Princesa para acompa√Īarlo dici√©ndole que eran instrucciones de Kaibil para alejarla un poco de la psicosis creada en el fuerte y ella confiada, acept√≥ de inmediato.
Caminaron entre la fauna silvestre y Akik aprovech√≥ para deslizarle al o√≠do sus cuitas de amor; la Princesa respond√≠a con amabilidad pero con evasivas; llegaron a la cueva del Cerro Tajaguaquish y el pr√≠ncipe pretendi√≥ hacerla beber el agua de la fuente pero ella con gentileza, se neg√≥; descendieron del cerro para dirigirse al ‚ÄúHoyo Oscuro‚ÄĚ y Akik estaba seguro que en el interior, vencer√≠a la resistencia de la Princesa Xinabajul. ¬°Que equivocado estaba! Ella se defendi√≥ con entereza y energ√≠a y Akik fracas√≥ en su tentativa, pero cuando salieron del lugar casi hab√≠a anochecido.
Ambos se dieron cuenta que las sospechas de Kaibil Balam caer√≠an como rayos destructores sobre su humanidad; Akik subi√≥ al √°rbol mas alto que encontr√≥ y pudo darse cuenta que partidas de guerreros los buscaban por doquier. Entonces ¬°Decidieron huir!. Sab√≠an que les seguir√≠an la huella, pero ten√≠an la esperanza de burlar a sus perseguidores; contemplaron ‚Äúla sierra madre‚ÄĚ y se dirigieron hacia all√°…
La noche oscura como pocas; mientras ascend√≠an el fr√≠o se hac√≠a insoportable; buscaron y encontraron ramas con peque√Īas hojas tupidas que se adhirieron al cuerpo con ‚Äúmecates‚ÄĚ para paliar el fr√≠o; cada poco Akik aplicaba el o√≠do izquierdo a ciertos lugares del sendero y calculaba la distancia de ‚Äúla partida‚ÄĚ que los segu√≠a por los pasos que percib√≠a. De pronto encontraron una cueva y decidieron descansar y dormir. Xinabajul luc√≠a triste pero tranquila; Akik, arrepentido, pensaba como hacer para salvarla a ella, inocente, de la delicada situaci√≥n en que hab√≠a colocada a esta bell√≠sima mujer, sobre todo, porque en ning√ļn momento, ella le recrimin√≥ su deleznable actitud.
All√° en la ciudadela de Zaculeu, Kaibil Balam, que ten√≠a un volc√°n en el alma, no pod√≠a comprender como las personas que mas quer√≠a en la vida, hab√≠an huido juntos; se sab√≠a confundido pero no traicionado…!Ten√≠a que haber una explicaci√≥n! Por eso orden√≥ a los soldados que envi√≥ tras ellos que no les hiciesen da√Īo; que simplemente los trajeran de vuelta…Pero esa determinaci√≥n la ignoraban los perseguidos.
A punto de amanecer en la ‚Äúsierra madre‚ÄĚ, los muchachos siguieron su marcha, bebiendo el jugo de algunas plantas para tomar fuerza y energ√≠a. Al cabo de alg√ļn tiempo llegaron a la meseta y caminaron con mas facilidad por ella; se sorprendieron al notar que la vegetaci√≥n disminu√≠a y a cambio se ‚Äútoparon‚ÄĚ con un terreno casi est√©ril, escarpado y pedregoso.
Los dioses le susurraron a Akik que aquello era el fondo de un mar antediluviano que se sec√≥ y que a partir de ah√≠, ninguno de los dos deb√≠a mirar hacia atr√°s a riesgo de quedar petrificados. Les costar√≠a mucho porque en la √ļltima ‚Äúescucha‚ÄĚ que hab√≠a efectuado el pr√≠ncipe, calcul√≥ que los ‚Äúsabuesos‚ÄĚ de Kaibil estaban cada vez mas cerca.
Sabían que al pasar la meseta y estar del otro lado de la sierra, encontrarían las cataratas y el río que sería su salvación y caminaron tan velozmente como las fuerzas se los permitieron.
Pero al principiar el descenso del otro lado de la gran monta√Īa, en un momento en que Akik debi√≥ adelantarse para buscar alimentos, Xinabajul crey√≥ que sus perseguidores estaban tan cerca que no resisti√≥ la tentaci√≥n de mirar hacia atr√°s; y la ‚Äúsentencia‚ÄĚ de los dioses se cumpli√≥: La bella y hermosa Princesa Xinabajul qued√≥ petrificada.
Akik, unos metros adelante, pero en una de las partes altas de la monta√Īa, al sentir que Xinabajul no caminaba y pensando que a lo mejor sus perseguidores la hab√≠an capturado, tambi√©n lanz√≥ su mirada hacia atr√°s y los dioses lo castigaron tal cual se lo hab√≠an hecho saber: Se convirti√≥ en piedra…
Y ah√≠ quedaron para eternas memorias; los dioses fueron implacables con ellos; el recuerdo del profundo amor y la fidelidad de la Princesa Xinabajul hacia Kaibil Balam y la pasi√≥n obsesiva y pecaminosa de Akik por quien debi√≥ ser su cu√Īada y jam√°s debi√≥ amar, quedaron plasmados para la posteridad en las piedras de Captz√≠n.

Fotografía tomada de internet, en la primera se observan las dos piedras aunque muy lejana una de la otra.

Escritor

Me parecía tan trillada esa frase de “cuídate de los que saben escribir,
pues tienen el poder de enamorarte sin siquiera tocarte‚ÄĚ
que creí que era imposible que sucediera.
Pero‚Ķ ¬Ņ que puedo hacer?
No pude resistirme a la seducción de sus letras,
me desnudaron por completo el alma
y sucumbí ante el encanto de sus versos.
El tiene esa magia o hechizo- ¬°que se yo!- entre los dedos.
Tiene el poder de hacerme imaginar un mundo que no conozco,
me hace desearlo, me ha hecho adicta a lo que escribe cada día,
a buscarme entre líneas para saber si estoy en ellas.
Esa intensidad en cada palabra, que enamora mis sentidos,
la delicada pluma de su alma que toca a su antojo las fibras de mi corazón.
Es un pícaro, conoce el alcance de sus manos.
A menos que no e ignore la pasión que en mi desata.
Gracias escritor, quien quiera que seas,
dónde quiera que estés no dejes nunca de escribir.

Belita

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