#Caféconlosamigos

El tiempo se nos va como agua entre las manos, se va diluyendo sin que podamos evitarlo. Un jueves más se nos va, solo quedan tres de este año tan duro, pero no faltaron los versos ni el café. No faltó la amistad sincera, abiertas estuvieron las puertas para recibirlos. Gracias. Veo en el calendario que luego del siguiente jueves, el que sigue es Nochebuena y el otro año viejo. Pregunto si haremos nuestro tradicional café con los amigos, o lo dejamos para el próximo año. Espero sus respuestas. Mi corazón con ustedes siempre. Los quiero.

Con la taza de café en mis manos
perdida la mirada
en la distancia
que me separa de tus labios
siento sin prisa
que me fundo en tu abrazo
nos reviste de ensueño
la bruma de la calle
y el sabor a café
ya es tu presencia
en la taza
vacía.

Julie Sopetrán

Remuevo el azúcar,
y creo con la cucharilla
un torbellino de emociones,
que acaban en el fondo
mis gozos con los posos.
Y aún así seguimos gozando
de los posos del fondo,
del fondo de los pozos,
porque hasta en el fondo
del pozo hay un mundo
por descubrir.
Y llueve en el exterior,
llueve a cantaros,
y siento como la humedad
empieza a subir por mis pies,
el agua entra a raudales,
asciende por mis piernas,
muslos y cadera.
Intento trepar por la pared
lisa de aquel agujero,
no encuentro un resquicio
donde asirme,
ya la tengo en el pecho.
Los nervios me atenazan el estomago,
como si me agarraran por las tripas
y las anudaran unas con otras.
El agua sigue subiendo
ya me tapa la boca,
no puedo gritar,
para qué,
si nadie me va a escuchar.
Poco a poco me cubre entero,
cierro los ojos,
me dejo llevar.
Siento el frío recorrer mi cuerpo,
siento la negrura a mi alrededor,
siento mi cuerpo flotar en el liquido
amniótico que me absorbe
y me abraza en la oscuridad.
Pasan por mi mente
todos los momentos vividos
que me pesan como
un lastre,
y los dejo ir,
me siento más ligero.
Ya puedo dejar que la negrura me lleve,
y sin embargo la claridad me hace
daño a través de mis ojos cerrados.
Es como si al dejar pasar los malos momentos
me hubiera descargado de todo,
me haya vuelto más ligero haciendo
que mi cuerpo salga a la superficie
de este pozo negro lleno de posos
que estaba tragando.
Será que he vuelto a nacer
o al menos a vivir otra vez.
Vuelvo a saborear la dulzura
de un rico y aromático café,
no volveré a dormir mientras
remuevo la taza,
no quiero volver a soñar.

Antonio Caro Escobar

El café
de sus ojos
bebe de mi cuerpo.

El sabor
dulce
infinito y revuelto.

La mezcla
perfecta
de recuerdos y tiempo.

Al final
solo vuelve a empezar
tú, el café y yo.

Poetas Nuevos

Observo…
Brasas recrudecen el simbolismo de tu cuerpo
difuminando el contorno
definiendo el inmerso
oscuro deseo el color de tu cuerpo
dulcificado aroma reposa inquieto
mientras a tu lado aposentado someto
el regusto improvisado de los amantes sobre el lecho
la melodía que armoniza el éxtasis reivindicado
los suspiros y gemidos contrapuestos
… Una mente rememora aquellos instantes a tu lado
bajo la capa escueta del firmamento
la luz susurrante de la luna
protegiendo nuestro pequeño secreto

Hoy…
Recostado en similar posición
ajeno y alejado de todo sentido y sentimiento
bajo la niebla de mis ojos me cuestiono
cómo pude deshacer lo nuestro
cuánto te añoro
hasta cuándo seguiré arrepintiéndome del imperdonable suceso

Duele tanto…
Ni el aguardiente se asoma a mi encuentro
Únicamente este café se sumiso se acopla entre mis manos
recordatorio del color de tu cuerpo
sosiega mi corazón desequilibrado
armoniza los retales prohibitivos de mi mente
embriaga mis pesadillas de fe
ante un indescifrable reencuentro.

Luces&Sombras

Faltaba yo hoy a la cita
de cada jueves, a esta casa,
en el blog de Belita.
La hora casi se me pasa.

El café se me enfría en el vaso
con la noche despidiendo,
este jueves, a su paso.
Tranquilos, ya estoy acudiendo.

JM Vanjav

Las nubes del cielo se reflejan en mi taza. En el negro líquido flotan. Van de paso. Absorto en este pequeño teatro. Codo apoyado en la mesa. Sonrisa a la nada. Ojos anegados de ensoñación es. Eres tú pasando por mi mente. Como las nubes por la superficie del café. Sonrío. Si vinieras un momento. Qué dicha la mía. Añoro el sabor de tu boca. Postre para mi espresso. Solecito de mis tardes.

La tarde pasa. El café se agota. La ensoñación se desvanece. Y tú, después de haber sido nombre, poesía, vuelves al silencio. A la nada…

Isaí